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Viene la Cumbre de América del Norte Viene la Cumbre de América del Norte

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Viene la Cumbre de América del Norte

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Al presidente Donald Trump no le gustaba el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), por eso, desde su llegada la presidencia de los Estados Unidos, se suspendió la Cumbre de Líderes de América del Norte… apostando por renegociar dicho tratado y llegando a lo que hoy, y desde julio de 2020, conocemos como TMEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá).

En razón de esto último, y por fortuna para las relaciones y el caminar de nuestros tres países, el próximo jueves 18 de noviembre, “el presidente Biden recibirá al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en la Casa Blanca para celebrar la primera Cumbre de Líderes de América del Norte (NALS, por sus siglas en inglés) desde 2016”.

Según la nota emitida por la Casa Blanca, lo que se busca es que en esta importante reunión América del norte reafirme “sus fuertes lazos e integración” al mismo tiempo, que dialogar, discutir y reorientar “una nueva ruta de colaboración” que deberá tener tres puntos clave:

·         Buscar los medios para poner fin a la pandemia de la COVID-19 así como promover la seguridad sanitaria;

·         Impulsar la competitividad y el crecimiento equitativo, sin olvidarse del cambio climático;

·         Abordar el tema de la migración regional (por su puesto contemplando la migración que proviene de Centroamérica): seguro que será ocasión, como ya es costumbre, para que el presidente de México vuelva a proponer “los programas sociales como ‘Sembrando Vida’ y ‘Jóvenes Construyendo el Futuro’ como instrumento para que la migración sea una opción y no una necesidad” (M. Bárcena).

Sin duda creo que será una buena ocasión para que México no solo reafirme sus relaciones con EE.UU. y Canadá sino para que también fortalezca su política exterior (cosa que no se vio muy clara en el último G20 o en la COP26) y se posicione a la altura de las circunstancias para dar pasos decisivos y en conjunto en materia de salud, economía y ecología, temas que tenemos por “vistos” pero que en lo más práctico y cotidiano parecen “hueso duro de roer” para el actual gobierno mexicano.

Licenciado en Filosofía por el IAM en Monterrey, Nuevo León, y Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia Comillas en Madrid, España. Columnista habitual de los periódicos Líder Informativo en Nuevo Laredo y Laredo Morning Times en Laredo, Texas.

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Para sortear la cuesta, el ahorro es tu aliado

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Para sortear la cuesta, el ahorro es tu aliado

Fuente: Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera Citibanamex

Todos sabemos que contar con un fondo para emergencias es muy importante, ya que nos ayuda a enfrentar diferentes imprevistos sin endeudarnos. Cuando inicia un nuevo año, es cuando podemos hacer consciencia y reflexionar sobre la importancia de tener un “colchón” financiero.

En alguna ocasión hemos escuchado acerca de los fondos de emergencia y sabemos, que se trata de una cantidad de dinero que se reserva (preferentemente en una cuenta bancaria a la que se tiene fácil acceso) exclusivamente para hacer uso de él en caso de una emergencia o gasto inesperado, que no podemos abordar de otro modo. Es decir, es un ahorro el cual, a diferencia del ahorro tradicional, no va a tener un fin concreto, lo vamos a utilizar en caso de tener una emergencia real.

Crear este fondo no es una tarea sencilla, es por eso que vale la pena utilizarlo en aquellos casos en los que no tengamos otro medio de pago y sean de primera necesidad. Algunos ejemplos pueden ser el pago del crédito hipotecario y/o automotriz en caso de quedarnos sin empleo, gastos médicos no esperados, algún electrodoméstico que se nos descompone, un fallo de nuestro vehículo, etc.

¿De cuánto debe ser este fondo?

Esto depende mucho de mis ingresos y gastos mensuales. Algunos expertos indican que lo más recomendable es contar con un fondo de emergencia que pueda cubrir todos los gastos que nos puedan surgir a lo largo de, como mínimo, tres meses. De esta manera, si perdemos nuestro trabajo o si nos surge un gasto elevado que no podemos afrontar con el presupuesto mensual, tendremos ese dinero disponible y el tiempo necesario para empezar a poner soluciones sin necesidad de recurrir a terceros.

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) recomienda que el fondo de emergencias sea de entre tres y seis meses de tu sueldo. Esto te permitiría hacer frente a tus gastos fijos y compromisos como créditos personales, automotrices o hipoteca en caso de perder tu principal fuente de ingresos, así como de posibles gastos médicos inesperados.

¿Por qué es importante contar con un fondo de emergencia?

  • Da tranquilidad. De acuerdo a una encuesta de la Asociación Americana de Psicología, para el 64% de los adultos el dinero y las preocupaciones financieras representan una fuente de estrés. Tener mala salud financiera te puede llevar a otros problemas de salud. Además, al momento de enfrentar alguna emergencia, muchas veces te centras en el ¿cómo le voy a hacer para pagar esto? en vez de atender el problema real.
  • Te motiva. Si logras juntar seis meses de sueldo para emergencias, ¡ya nada podrá detenerte! Serás capaz de continuar con tu hábito de ahorro para lograr esas metas que siempre has querido como un viaje, algún nuevo electrodoméstico, una pantalla… o por qué no, una casa o un departamento.
  • Evita que, ante una emergencia, pidas créditos con tasas muy altas debido a la necesidad. En muchas ocasiones las personas se endeudan cuando enfrentan estas situaciones, y este fondo lo puede evitar.

Y ahora, ¿cómo empiezo?

  1. Establece tu meta de ahorro. Puede ir de los tres a los seis meses de tu ingreso mensual.
  2. Elige el medio. Lo ideal es abrir una cuenta en el banco dedicada exclusivamente a este propósito.
  3. Ordena tus finanzas. Realiza un presupuesto donde indiques tus ingresos y tus gastos fijos. Incluye todos aquellos gastos que son necesarios para subsistir (no olvides el pago de tus créditos).
  4. Determina tu capacidad de ahorro. Lo ideal es que sea de al menos el 10% de tus ingresos. Si puede ser un porcentaje mayor, ¡felicidades! Lograrás juntar tu meta en menos tiempo y ya tendrás adquirido el hábito del ahorro.
  5. Se constante. De ser posible programa un depósito automático cada mes o quincena a tu cuenta de ahorro.
  6. Dale seguimiento. Revisa cada mes cómo va tu ahorro.
  7. No dejes que se vacíe. Si tuviste algún imprevisto que te hizo tomar dinero de tu fondo, regresa al punto 5 para reponer el monto.

¡Ya estás listo! comienza a crear ese fondo para emergencias que puede sacarte de algún apuro y darte más tranquilidad personal y financiera.

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¿Estás pensando cambiar tu crédito hipotecario? Descubre qué debes considerar

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Fuente: Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera Citibanamex

¿A quién no le gustaría pagar menos por tener lo mismo? Una buena noticia es que ello se puede hacer con tu hipoteca al cambiar las condiciones de tu crédito para que pagues menos por tener la misma casa. A esto se le conoce como refinanciar una hipoteca.

¿Cómo se puede lograr? Por ejemplo: si Pedro contrató un crédito hipotecario con el Banco A para liquidarlo en 20 años con una tasa de interés del 12% anual, y después de haberlo hecho, el Banco B le ofrece una tasa de interés del 8% anual y pagar en el mismo periodo de tiempo, Pedro podría solicitar el crédito en el segundo banco y con ello liquidar su saldo con el Banco A. Así cerraría su deuda con el primero, ya no le debería un solo centavo y ahora a quien le debería es al Banco B, con el que tendría una mensualidad menor y en total pagaría menos intereses por su casa. Por lo tanto, al pagar menos cada mes, dispondría de más dinero que podría emplear, por ejemplo, para ir adelantando pagos a su hipoteca y terminar de pagar más rápido o invertirlo para seguir haciendo crecer su patrimonio.

Entonces, ¿Puedo cambiar mi hipoteca a otro banco y pagar menos? Efectivamente. Por lo que es importante conocer diferentes ofertas, ya que puedes encontrar algo que te convenga.

¿Siempre que me ofrezcan una menor tasa de interés me conviene hacerlo? No necesariamente. Es importante considerar que al contratar un crédito hipotecario con otro banco se tendrá que hacer una nueva escritura donde se especificará que ahora le debes al nuevo banco.  En algunas ocasiones el nuevo banco deberá hacer una valuación de la propiedad y en otras ocasiones, te puede cobrar por los trámites de apertura del crédito. Cabe destacar que la mayoría de los bancos ofrecen promociones para facilitar y reducir los costos asociados al cambio, sin embargo, es posible que tú tengas que cubrir parcial o totalmente estos gastos. Si dichos gastos son superiores a lo que ahorrarás por pagar menos intereses, definitivamente no es una buena idea cambiar tu hipoteca al nuevo banco. En caso contrario o si los beneficios adicionales que te ofrece el nuevo banco  son mayores, sí te convendría; sin embargo, tendrías que planear cómo cubrirías los recursos para pagar el refinanciamiento.

Dentro de los beneficios que otorgan los bancos para hacer el refinanciamiento más atractivo para sus clientes son 0% de comisión por apertura, avalúo gratis y hasta gastos notariales gratis, financiados o con descuentos. Por lo que si planes refinanciar tu hipoteca asegúrate de hacer un comparativo de las ofertas. Recientemente, la posibilidad de otorgar un monto adicional de efectivo para uso libre a la par del refinanciamiento, se ha hecho común entre los bancos y permite a los clientes utilizar ese dinero para otros proyectos personales o familiares, tales como colegiaturas, mejoras al hogar, entre otros. Es importante que antes de tomar una decisión te informes de todos los términos y condiciones.

Otro factor a considerar es el monto total de intereses que pagarás con el refinanciamiento, compáralos con el monto total de intereses que te quedan por pagar en tu crédito hipotecario actual. Estos los puedes conocer solicitando tablas de amortización a ambos bancos, sólo debes comparar la suma total de intereses durante el plazo remanente en ambos casos, la que sea menor será la que representa un mejor costo para tus finanzas. Aunque éste no es el único factor a considerar, ya que si bien puedes pagar más intereses con el refinanciamiento, haciéndolo podrías reducir tu pago mensual, con lo que contarías con más dinero disponible en cada mes en caso que lo necesites.

Si estás en una situación económica complicada, puedes refinanciar para incrementar el plazo y ayudarte a reducir la mensualidad y no poner en riesgo tu propiedad al dejar de pagar.

Por ejemplo: si a Pedro le quedan 15 años por pagar de los 20 que eran su plazo original, pero por su situación se le complica cubrir el total de la mensualidad, puede con un nuevo crédito pagar el saldo y extender el plazo por otros 20 años. Así la mensualidad que pagaría sería menor, aunque el plazo total aumentaría 5 años. Aquí lo recomendable es que una vez que la situación financiera de Pedro mejore, realice pagos adelantados.

Al elegir revisa la tasa de interés, los costos y comisiones asociados y compara los beneficios que te ofrecen las instituciones y elige lo que, en suma, te conviene más en este momento.

Refinanciar también te puede servir para contratar una hipoteca con pagos fijos y tener mayor certidumbre. Hay quienes tienen una hipoteca a tasa variable, la cual, como su nombre lo dice, implica que el pago puede variar, disminuyendo o incrementando, sin previo aviso. También algunas personas tienen créditos hipotecarios en unidades de inversión o en salarios mínimos, medidas que varían conforme lo hace la inflación, por lo que tienden a incrementar con el tiempo y así la mensualidad puede incrementar de un mes a otro. En estos casos, te conviene refinanciar tu crédito para obtener una tasa fija, lograr una mayor certeza de los pagos a realizar, reducir la mensualidad y organizar tu dinero de forma adecuada.

Así que ya lo sabes, refinanciar tiene sus ventajas. Compara opciones y haz cuentas para aprovecharlas al máximo.

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Navidad para compartir

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Navidad para compartir

Es tradicionalmente conocido que diciembre es un mes muy especial. Claro está que guarda su particularidad no solo por las luces, los adornos, las posadas y las vacaciones. 

Diciembre guarda entre sus días el misterio de Dios que se hace Niño.

Lo digo de forma clara porque para nadie es un secreto que se ha buscado “descristianizar” estas fechas, ignorando incluso el significado de la palabra Navidad. 

Aun con todo, lo que aquí quiero exponer toca algo muy práctico en la vida social: si bien diciembre es un mes que vende mucho, también es el mes que más mueve el corazón de muchos. 

Sin lugar a dudas, es en torno a la Navidad -aunque se quiera borrar su sentido- cuando muchos hombres y mujeres de buena voluntad, en el ruido o en el silencio, salen al encuentro de muchos otros que lo pasan mal a causa de la dificultad, la pobreza o la enfermedad.

Es cierto que a veces se da mucho y a veces se da poco. Sin embargo, qué precioso y valioso es percatarnos que, aun en medio de noticias y situaciones complejas, todavía somos capaces de dar y compartir de lo que tenemos.

En torno a la Navidad es preciso percatarnos que no se trata solamente de dar por “sentir bonito”, sino que se trata de dar y compartir por hacer bien al otro… y qué mejor si ese otro no tiene nada para recompensar. Como se dice “dar sin esperar recompensa”. 

Dar para que una buena acción se siembre en el corazón de cada ser humano y que, así, su bondad no se apague. Recordemos: el bien crece en lo sencillo y, a veces, en silencio.

Si somos atentos nos daremos cuenta que hoy, después de casi dos años acechados por la pandemia y atareados por los problemas políticos, sociales y económicos (mismos que llevan a miles a migrar a otros sitios), es urgente re-inyectar esperanza y bondad en el corazón de cada ser humano.

Es preciso el movimiento del dar, así como Dios da a su hijo, para que nadie pase ni frío ni hambre.

Es preciso que no dejemos de lado la oportunidad de compartir algo de lo que tenemos.

Para los cristianos diciembre es el mes de la espera de la Navidad, el adviento. Para todos es una llamada a estar preparados para compartir y con ello buscar sanar, re-conciliar y re-construir una mejor sociedad: más humana y más justa.
Luis Donaldo González P.

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